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La Leyenda del túnel secreto del Obispado

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La Leyenda del túnel secreto del Obispado

Existe la creencia de que durante el siglo XIX los sacerdotes, que están enterrados bajo la esrtuctura del Obispado, lograron la construcción de al menos un túnel subterráneos al centro de la ciudad.

Hay versiones de que existen respiraderos conectados directamente con el túnel, que salen hasta las banquetas de las calles más transitadas de Monterrey y tú puedes buscarlos porque aquí te diremos donde están.

Según la leyenda, del antiguo convento “Las Madres del Convento Encarnado” al Palacio Municipal, escalando en el antiguo Palacio Episcopal y la Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, y de ahí hasta el Palacio del Obispado escalando en la “Casa Hogar León Ortigosa”, existe un túnel subterráneo de aproximadamente 3 metros de ancho y 3 metros de alto que conecta todos estos puntos.

El túnel fue construido en secreto en el siglo XIX y al día de hoy no queda muy claro el propósito. Tampoco queda claro si fue construido antes o después de la independencia de nuestro país.

Sin embargo, se ha reportado la existencia de este tipo de túneles en muchas ciudades de México y en muchos otros países sudamericanos que también estuvieron bajo el dominio español.

El especialista Benjamín Valdez, Director de Obras del INAH, comenta que sería muy difícil hacer una obra de tal magnitud y que si se hubiera construido, estaría registrado en algún libro de la historia antigua de Monterrey.

Esto no sería necesariamente cierto si el túnel hubiera sido construido en secreto con algún propósito oculto. Aparte, el túnel lo pudieron haber construido los españoles, quienes fácilmente podían traer mejores materiales y mejor maquinaria de fuera del país.

Valdez añade que si bien este gran túnel pudiera no existir, sí existen túneles secretos en la ciudad y que ya se han encontrado algunos:

“En el Barrio Antiguo de Monterrey hay algunos registros de túneles entre casas, entre una casa y otra… y entonces sí había un túnel de una casa a otra, ahí sí hemos encontrado algunos vestigios de comunicación entre las casas”.

La fantasía del pueblo hace transitar por estos oscuros verícuetos a monjas y frailes, caballeros y damas encumbradas, y espadachines y bandoleros.

Muchos son los que afirman, que es tan amplio, que el carruaje del obispado lo recorría sin dificultad alguna y que tenía comunicación con el convento de las Monjas del Verbo Encarnado y con el Palacio Episcopal.

Existen al menos dos lumbreras, una en la calle Francisco Garza Sada 2948, Plaza La Salle Sur. Es blanca y pafrece un obelisco de unos 25 mts de altura. Por ahì se dice qjue entra aire al túnel.

Otra más se encuentra en una cancha de futbol a un costado de Agua y Drenaje de Monterrey, ésta puede verse desde lo alto del Obispado.

Los curiosos estudiantes de secundaria, escudriñando por los viejos muros de su vetusto plantel han visto no pocas veces, cierta lápida misteriosa que cubre la entrada a este pasaje legendario.

De igual manera los visitantes del Obispado, antes de su restauración, situaban el acceso al túnel en cierto enigmático hundimiento en el piso del oratorio.

También pudieron verse, al edificarse en la misma de Morelos y Zaragoza, ya citadas, antiquísimos arcos de ladrillo a una profundidad que reafirmó aunque sin confirmarla, la existencia del misterioso túnel del Obispado.

Verdad o mentira, existen los medios para iniciar una investigación que pueda dar con el túnel.

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